
Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaria escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo. SALVADOR ELIZONDO, El Grafógrafo.
sábado, 10 de abril de 2010
Y.. ¿qué quiere la mujer?

martes, 6 de abril de 2010
Gracias… totales.

En momentos de felicidad, como estos, se me viene a la mente una frase que siempre me acompaña, que: “Si no fuera por Él, yo no estaría aquí”, y le doy gracias por eso.
Gracias por los años que llevo pisando este mundo, que aunque parezcan pocos días, fueron muchas y diversas las experiencias vividas. Gracias por llenar mis pulmones del milagro de la vida, la vid de la cual soy afortunado de recibirla. Gracias por ponerme en el camino a tan esplendidas personas, que quizá no sea digno de conocerlas, y que por Su gracia tengo el placer de estamparlas en mi memoria. Gracias, también, por darme el aliento y la voz para dirigirme a los que ahora me rodean, así expresarle el respeto, el aprecio y el cariño que tengo por cada uno de ustedes, afectos que les expreso de la manera más sincera.
Gracias por el poder de ver, así distinguirlos y apreciar su belleza y simpatía; por el poder de escuchar las palabras que emiten, sus saludos y sus risas; por darme la sensibilidad en la piel, percibiendo su presencia con un estrechar de manos y su calor con cada abrazo que enlazamos; por la facultad se aspirar los aromas y sabores de una existencia, que si bien no es azúcar pura, vale la pena endulzarla poniendo de cada uno de sí una cucharadita de dulzura.
La vida es un obsequio divino de la cual no tenemos entera potestad, y que se nos puede ser reclamada en cualquier momento con una entera libertad; porque es cierto eso de que nacemos cuando no sabemos y morimos cuando no queremos, en tal razón, pueda no haber un mañana, es por eso que les agradezco infinitamente a ustedes aprovechando de las circunstancias y de este tiempo que disponemos.
domingo, 4 de abril de 2010
Ricky, te perdimos.

Nos estamos extinguiendo. Cada día nosotros somos menos y ellos (o ellas) son más. Una nueva revelación llego a los oídos del mundo de algo que ya, desde hace años, se sospechaba. El hecho de decirle al mundo que se salió del clóset, no sé si calificarlo como un acto de valentía; aunque para hacer tal afirmación a los cuatro vientos, debe ser algo realmente difícil, no los sé. Te arriesgas a lucir una etiqueta sobre tu frente que te señala ante los demás la naturaleza de tu ser. Ser mirado de otra manera, distinta, señalado con el índice de los ojos de la sociedad.
Ahora, creo que esta cuestión de auto aceptación se está convirtiendo en el acto principal del show que cada persona pública lleva como vida. ¿Qué es lo que lleva a una persona a manifestar abiertamente las ‘preferencias’ sexuales que se tiene? ¿Sosiego? Podrías ser la búsqueda de la paz interior, estar bien consigo mismo; ¿llamar la atención?, que todas las miradas y opiniones estén dirigidos hacia su persona.
Todo este desahogo del cantante, estimula a que las conductas homosexuales sean exhibidas sin más recato, y, lo que debería permanecer en el ámbito íntimo, quede expuesta. Se arrancan las cortinas a una cuestión totalmente personal.
Yo, como cada persona, tengo mi posición con respecto a este tema. Mi postura es simple, que estoy totalmente convencido de existencia de una dualidad sexual única: varón y mujer. No negaré que me siento fastidiado por la existencia de la comunidad gay. No tengo nada contra ell@s. Tienen derecho de creerse los que quieran. Pero ¿por qué compartirlo con los demás? Estas inclinaciones son obvias. No es necesario el destape público, y gritar a todo pulmón “¡soy gay!”.
Una sugerencia, por favor, cuando tengas conductas descuadernadas (uno nunca sabe), evítate de convidar esta información. Deja ese mundo sólo para tu disfrute personal; guarda la llave del clóset en lo más profundo de ti. Es lo mejor, para todos.
Imagen: LOWON
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sábado, 6 de marzo de 2010
Es una mujer.

Voy a dejar de lado mi naturaleza machista, para exponer lo siguiente:
La que golpea con furia, reventándole la mitra a la contrincante que se ponga en su delante, dando las mejores muestras de la fuerza y coraje de su género; que no se aminala al encajar ganchos, zurdazos, y derechazos, con guantes que sólo podían ser calzados por varones; dejando bien en claro que, como campeona mundial, no es más parte del denominado ‘sexo débil’… es una mujer.
Señoritas que con grandes saltos y mates demoledores, hacen que volvamos a gritar: “punto para Perú”; logran que revivamos los laureles que en antaño solíamos conseguir… son mujeres.
La que con una tabla bajo sus pies, se desliza por el mar como si surcara los cielos; ligera y delicada como una pluma, va sorteando las más hostiles olas con la magistral destreza propia de ella. Que levanta trofeos cubriéndola por la bicolor, demostrándonos el producto de la disciplina y perseverancia… es una mujer.
Las que lograron ocupar una butaca en los estudios Kodak esperando levantar la dorada estatuilla, con la posibilidad de, por primera vez en nuestra historia, ponerle un chullo al Oscar… son mujeres.
El personaje de literatura favorito que me enamora cada vez que la veo entre página y página; la que me cautiva secretamente mientras la veo desfilar altanera por letras, con la agresividad de su hablar y lo tenue de su feminidad… es una mujer.
La voz periodística que sintonizo cada tarde en el dial, cuya inteligencia se puntualiza con las preguntas que formula; así también, con cada artículo que su agudo criterio se dispone a disparar… es una mujer.
La doctora que me regaña por lo infantil de mi comportamiento, que con sus discursos y gritos hace que la respete y se gane mi admiración, y con cada sermón aprendo la complejidad de la personalidad humana, haciéndome comprender la conducta de los demás y, por supuesto, la mía… es una mujer.
La persona que madruga para que, cuando despertemos, encontramos listo el desayuno calientito y delicioso, todas las mañanas, con la pizca justa de amor y condimentado con gusto y paciencia; la que cuando niños, mecidos en sus brazos, succionábamos de sus pechos la ternura y el cariño, el sosiego y placer de sentirnos seguros y queridos por alguien que, aparte de regalarnos la vida, nos ofrece su cobijo y su presencia para cuando nos sintamos abrumados por la soledad, la angustia y el dolor. La que cuando enfermos acude sin espera, presta a brindarnos lo mejor de ella, que con caricias y besos alivia nuestra aflicción y congoja… es una mujer.
Las que logran que cometamos locuras y desestabilizan nuestros cimientos con tan solo sonreír, nos eleva por encima de la imaginación invitándonos a pasarnos la vida contando las pestañas que coronan sus fascinantes ojos; que nos limitan a pensar que no hay más mundo que el suelo por dónde caminan, echando a los vientos esporas que nos embriaga dándonos certeza de la existencia de los ángeles… claro que sí, ¡son mujeres!
En su día, una loa para quienes conforman nuestro jardín: TODAS ELLAS.
Nota: El contenido de este documento quedará sin efecto en el transcurso de las siguientes 48 horas de su publicación. Gracias.
Imagen: LOWON
7.
lunes, 22 de febrero de 2010
A mí con cuentos.
Se cogía un lado de cabeza con la diestra, con el codo apoyado en la mesa; sus ojos estaban cerrados. La veía mal, cansada, medio enferma. Ah, claro, sus pastillas. Los busqué inmediatamente, debían estar en el cajón de la mesita de noche de mamá. Aquí están. Corrí a alcanzárselas. Toma, mami. Le acerqué una tacita con agua. Para que se te pase el dolor de cabeza, con agüita más. Se me quedo viendo, algo extrañada. Me recibió las pastillas y el agua que le ofrecía. Finalmente sonrió. No era una sonrisa de agradecimiento, sino una cargada de hilaridad, como si hubiese cometido una ocurrencia. Gracias, hijito. Me abrazó, aún riendo.Algunos años después de aquella escena, caí en cuenta de cuál era el motivo de su risa para conmigo. Ella creía que un niño –seis años en ese entonces- no podía entender una explicación acerca de para qué, realmente, servían esas pastillas. Cuando recuerdo ese momento, lo hago con cierta… vergüenza, que se convierte en cólera. Cómo pude ser tan ingenuo, tan estúpido.
Me daba curiosidad la estricta continuidad con que se tomaba una píldora diaria; creo que hasta más. Noté también que tenía varias tabletas, montones de ellas escondidas en su cómoda, muchas. Siempre, después del almuerzo, día tras día, mes tras mes, ininterrumpidos. Llegaba del colegio y la tableta, al lado de una taza, me esperaban sobre la mesa. Uno de esos días, me atreví a preguntarle. Son para el dolor de cabeza, hijito. Si me duele, me tomo uno y se me pasa. Le creí. Ahora, lamento haberlo hecho. ¿Qué tan difícil era decirme la verdad? Por miedo, vergüenza, o no sabias cómo. ¿Por qué? Son pastillas anticonceptivas, pepito, me las tomo para no tener hijos.
Algo tan simple. Sí, ese era su verdadero nombre: pastillas an-ti-con-cep-ti-vas, no ‘pastillas para el dolor de cabeza'. Debiste decirme, mami, ¿por qué no lo hiciste? Acaso temías que te iba preguntar la interrogante más ‘incomoda’ que tienen que sortear los padres, alguna vez, frente a sus hijos: ¿De dónde vienen los bebes? Nunca se me habría pasado por la cabeza hacerte pasar por un rato así -enrojecer, sudar, tartamudear, toser- tratando de que me expliques en qué consiste la reproducción humana. Además, tampoco quería que me faltases el respeto narrándome el cuento de la cigüeña que entrega paquetes o de la abeja que anda picando a las mamis inflamándoles la barriga.

Para felicidad de todos -en especial para mí- existen, ahora, diversos medios, fuentes como la televisión, la radio, los libros, de dónde se puede conseguir información acerca del tema. Yo confío, sobretodo, en estos últimos. Gracias a páginas bien ilustradas, pude conocer contenidos tachados como tabú. Aparte, me libre de tener que escucharlos pronunciar ‘genitales’, ‘pene’, ‘vagina’, ‘relaciones sexuales’…, palabras que venidas de los padres de uno, no suenan nada agradables, haciendo de la conversación muy embarazosa, para ambos.
Ahora es mi hermano menor quien me aborda con sus inquietudes sobre sexualidad. Para no confundirlo, por la complejidad y delicadeza de la cuestión y para que tenga un amplio panorama, puse a su disposición los libros y folletos que a mí me ayudaron. Espero que sean suficientes para despejar sus dudas y se forme un buen y correcto concepto del sexo. Pero hay cosas que siempre se pasan y términos que son necesarios aclararle. A veces me agarra de improviso, mientras miramos la tele o en medio de una partida de casinos: “Hermano: ¿qué es orgasmo?, ¿qué es masturbación?, ¿qué es bisexual?, ¿qué es excitación?, ¿qué es…?”. La cosa es mantener la calma y ordenar bien las ideas. No cometeré los mismos errores de mis pas’. A ver, hmm…Pues, orgasmo es…
Iósiv Bado
lunes, 15 de febrero de 2010
El día después del 14.

Ni un solo centavo en los bolcillos. Ya sabía que terminaría en este estado: estoy al borde de la prostitución. El trabajo de una semana se esfumó en unas cuantas horas. Carajo, creo que no llego a fin de mes. Como odio esa fecha, la odio. Y no hay manera de hacerse el loco, si por todos partes no escucho otra cosa; encima, con las insinuaciones e indirectas que me mandaba desde que comenzó el mes, era imposible fingir amnesia temporal. Ellas sí que disfrutan con la idea, están que se jalan de las greñas de impaciencia, qué bárbaro.
Desde temprano, el celular no paraba de timbrar; al final, no me quedó más que contestar. Tuve que alejar el auricular lejos de mí, parecía que no había logrado dormir, que las ansias le mordisqueaban las entrañas, ¡Vaya gritos que daba!, estaba fuera de sí. Y, como era de esperarse, con la misma voz melosa, que se reservaba para ocasiones como ésta, preguntó: Y, ¿a dónde vamos a ir? A ningún lado. ¿Ya me compraste mi regalo? No tengo plata. ¿Espero que no te haya costado mucho…? Si claro, como si quisiese que me lo arrojaras en la cara y arranques con uno de tus mentados berrinches. Me dieron unas ganas de contestarle así, pero me contuve; después de todo, no tiene la culpa de ser ella.
Debían darme el premio de la academia por la manera que mantuve sonriente durante toda la noche, a pesar de que por dentro me chorreaba de cansancio y sueño. Pucha, mis piernas quedaron como serpentinas. Por Dios, ¡qué manera de pedir! Que liiiindo, abrazó al peluche que, para mi desgracia, era el más grande y, en consecuencia, el más costoso. Maldito oso.
Hasta aquí pude aguantar, no doy más, fue mi último San Valentín. No, esperen… la semana que viene es su cumpleaños. M*&%$@!!!!
martes, 9 de febrero de 2010
Oído eterno a la música.

Luego de casi haberme dormido en clase, llego a casa con ganas de echarme a mis anchas sobre la cama. Mis pasos se muestran lerdos, los zapatos no hacen más que arrastrarse aburridos. El único estímulo que me alienta a continuar son un cuarto tibio, una taza de café caliente, una silla esponjosa y cómoda, y, el remedio para la fatiga: la voz risueña del Veco dejando escapar una porción de chistes. Las clases terminaban tarde y llegaba sólo para oír el final de su programa. En el Show del Veco: La hora del recreo, presentaba el relator de noticias. Los chistes, aunque malos o buenos, trataban de provocarte risa, incluso haciéndote cosquillas en las axilas para arrancarte la más ligera sonrisita. Los de Brutolandia, los machistas, de suegras, eran los mejores. Eran… Esta noche no sé… no será igual.
La facilidad con que conseguía comunicación con periodistas internacionales para pedir sus cometarios, era increíble; pareciera como si se conociera con todo profesional renombrado que conociera de deporte. Era un verdadero honor para quien escuchase su voz saliendo del programa de don Emilio. Se conocía los deportes al derecho y al revés, todos, no sólo el fútbol. Tampoco se limitaba sólo a comunicar resultados deportivos; los comentaba, interpretaba y predecía, y vaya forma poética de hacerlo. Cada palabra al aire era literatura. Recitaba definiciones, explicaciones, y si así hablaba, no me imagino cómo será su pluma. Todo un bate.
Aunque oriundo de los lares charrúas, se afilió peruano. Supo sentirse rojo y blanco hasta por encima que cualquiera de los nacidos en esta tierra. Mientras otros desean huir del país, él optó por quedarse y hacerse peruano y, porque no decirlo, morir peruano.
Sé que para él no vale de nada lo que ahora se habla de su persona, en cambio para nosotros todas sus palabras quedaran presentes en la mente de quieres disfrutamos de su palabra.
Oído a la música, señor Veco.
El silencio de las vírgenes.

No llevo fotografías de mis familiares en la billetera. No sé, simplemente no simpatizo con la idea. Que sus rostros estén rozando con la cara del aviador Quiñones o con el mío no me es grato. Tampoco tengo sus caras enmarcadas mirándome desde el escritorio ni de los muros. He oído de gente que conversa con esas fotografías: las saludas cuando llega de la calle, mientras cocina o, en momentos de angustia, llora junto a ellos. No discuto si ese actuar será normal o no. No es que no quiera a mi familia, al contrario, si no fuera por ellos yo no estaría aquí. Solo que no me parece necesario tener que verlos, el hacerme una representación física de ellos para tener la certeza de que los tengo a mi lado. Con mantenerlo en mi memoria y en mi corazón me es suficiente.
Supongo que las estatuas que descansan sobre los altares de las catedrales deben estar hechas con insumos de albañilería, al igual que las paredes de las casas. Son imágenes santas, me dicen, como fotografías divinas. Yo aplico la misma analogía.
Imagen: LOWON.
martes, 2 de febrero de 2010
Temática literaria

De repente te encuentras con un tema tan estimulante que te empuja a hacer algo que nunca pensaste hacer (…). Es tan bonito encontrar de pronto algo que te estimula mucho (…). Eso demuestra que uno no elige sus temas con toda serenidad. En cierta forma los temas lo eligen a uno. De pronto, un tema tiene que ver con cosas íntimas que te remueven. No parece que fuera un acto totalmente racional. Es como enamorarse. Uno no se enamora por razones sino por pasiones, sentimientos y emociones; eso pasa con los temas (que uno elige para escribir): de pronto estimulan, excitan, apasionan y, prácticamente, uno no puede escapar de la invitación.”
Mario Vargas Llosa (Escritor).
lunes, 25 de enero de 2010
Reivindícate.

-Ramiro Huamán.
Es tu turno, amigo. Era mi turno. Sentía las miradas de mis compañeros golpeándome la nuca. Todas me apuntaban, pendientes de mí. ¿Qué debía hacer? ¿Qué vas hacer, amigo?
Para hoy estaba programado la entrega de los fólderes; ya se acababa el trimestre. Los exámenes -parcial y trimestral- conformaban la mayor parte de la nota final, y el revisa de carpetas de trabajo sólo servía para conseguir algunos puntitos extra. Pero, si es inglés nomás, ¿por qué te preocupas?, ya estas aprobado, manda a rodar a esa vieja. Igual, puntos son puntos, no quiero bajar mi promedio. Qué amarillo que eres ah. Si pues, ese era yo: el chanconcito, el cumplidito, el amarillo. A veces me reventaba ser considerado así. Pero si es lo que eres. No me gusta pues. Quisiera, por siquiera un vez, ser como los demás, ser normal. Ahora es una buena oportunidad, no presentes tu folder. Estás loco, si me quedé ayer hasta tarde tratando de que esté lo más presentable posible, subrayando los títulos, resaltando frases importantes, coloreando los dib… Por fin, ¿quieres seguir siendo un maldito amarillo?, bueno, pues, es ahora o nunca, ya estás terminando, cómo quieres te recuerden los demás ¿así?, muéstrate como parte de la clase, que oportunidad como ésta para reivindicarte con tus compañeros. Eres el único que va presentar.
Los primeros seis de la lista ya habían sido llamados y echados del aula. Nadie había presentado. La profesora, harta por la continua irresponsabilidad de la sección –a excepción de unos pocos- durante todo el año, ordenó que los que no habían cumplido salieran al patio y esperaran al auxiliar –“A ver si así se corrigen, malcriados”- para el respectivo castigo. Yo era el sétimo. Miré a mi derecha y noté que Juan escribía apresuradamente. Me falta la última tarea, me susurró sin levantar la vista de su trabajo, le prestado al Gringo desde el lunes y el puto recién me lo trae hoy. Sí, era el único. Haz historia, tú puedes, vamos, graba este día en las paredes del recuerdo de la promoción, y tu nombre estará firmado debajo. Es que tenemos que elegir entre lo que es fácil y lo q… Ya me tienes hasta el pito con ese refrán, sólo te estoy diciendo que lo hagas por esta vez, ¿es tan difícil? , después puedes continuar con tu manía de ser un estudiosito de mierda, ah, ya me llegaste ya, haz lo que quieras, a mí que chucha me importa.
-Presente.
No, no podía hacerlo. Cogí el folder, me levanté de mi lugar y me dirigí al frente. Avancé despacio, sin mirar a nadie, con el folder fuertemente apretado, rígido bajo el brazo. Llegué a la primera fila.
-Me lo das el lunes, me debes luca. Le entregué el folder a López, que se sentaba primero en mi columna. Torcí a la derecha. El pupitre de la profesora está a la izquierda, oe, a dónde vas, no me digas que. Hacia la puerta. Me salí. El aire que había estado aguando durante todo el camino se impaciente con fuerza con suspiro. Lo había hecho, y me sentía… bien…creo. Una gran emoción hinchaba mi pecho, era un sentimiento que sabía a una adrenalina jamás experimentada. No sentía remordimiento, ni angustia, al contrario, estaba orgulloso de mí mismo. Lo ves, te lo dije, ahora, goza este momento. Un gran bullicio de había desatado tras mío. Un gran alboroto que provenía del aula. Me volví. Los que todavía quedaban dentro, vitoreaban con ganas, chiflaban con fuerza, aplaudían, chancaban las carpetas. Se disponían a abandonar el aula, todos de golpe. Sabían que podía ser el único que llenara el cuadrito de ‘Presentación de Folder’ en el registro de notas, así es que sólo aguardaban mi reacción. Y cuando vieron que me iba, no necesitaron que la profesora los continuara llamando. Para qué perder el tiempo, mejor salirse de una vez. “Buena, Ramiro. Recibía palmaditas en el hombro y en la espalda. Te luciste, tú todavía.” Los saludos aumentaron aún más mi satisfacción. Ah... Me sentí complacido, feliz por mi hazaña rebelde; la primera que cometía en todos mis años de estudiante. Si pues, ahora, a pagar el precio.
Nos quedamos saltando en cuclillas hasta el cambio de hora, cada uno con su carpeta sobre sus hombros.
-Pobre que se les caiga, empiezan de nuevo. ¡Vamos cincuentaa!
Fue muy doloroso, y gracioso a la vez. Nada funcionaba contra nosotros. Nos reíamos del innovador castigo que se nos aplicaba. El auxiliar, estoy seguro, debía haberlo inventado especialmente para nosotros. Pero, al final, no se me quitó la alegría de estar padeciendo al lado de mis compañeros. Así somos, así seremos. ¿Quiénes? Pues, los jodidos del Quinto ‘J’.
-¿Ah, no quieren? ¡Vamos setentaa!
-¡VAMOS!
Ouch, la espalda…
7.
Imagen: LOWON.