Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaria escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo. SALVADOR ELIZONDO, El Grafógrafo.

jueves, 20 de mayo de 2010

Aún despierto...(1)


Cuando te veo deslizar por el aire,

por en medio de la neblina,

mis ojos le agradecen al cielo

por el milagro de la vida.



Cuando te veo reflejada en cada gota,

con tu sonrisa que salpica y moja.

y la frescura con la que cantas

la misma que llega por la madrugada.



Furtiva y en secreto por la ventana,

caminas en silencio descalza;

respiras con violencia recatada,

y en conjunto nos embriagamos en calma.



Noches eternas sin sentido

que descansan en sábanas sucias,

esperando, con ansias locas, aquel alivio

que emerge cuando mi nombre pronuncias.



Desfallecen tus párpados dolidos,

los toco cuando oscilan con el viento,

los remiendo utilizando mis nervios

rogando que al despertar lo hagan contentos.



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Imagen: LOWON

sábado, 24 de abril de 2010

¡No dejemos que lo niños vayan a ellos!


Dejad que lo niños se vengan a mí, y no se los impidan. Estas son las palabras que nuestro señor Jesucristo ofrece a los más pequeños como muestra de que, aun siendo menudos, somos muy importantes para Él y que forman parte de Su reino. Los niños, antes esta expresión, aceptan a Jesús en sus corazoncitos y se hacen su amigo. Porque el que recibe a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el me recibe a mí, recibe al que me envió. En las navidades recordamos cómo también Cristo fue un niño, uno como cualquiera, con la inocencia propia de esa edad, con la sonrisa pura que refleja la más inmaculada de las inocencias. Porque quien no es como un niño, no entrará en el reino de los cielos.

Pero, sus miradas cándidas, sus mundos infantiles fueron destruidas por la peor inmundicia que puede existir sobre la faz de la tierra. Un crimen atroz que el peor de las muertes no es suficiente castigo para aplacar tal agresión. Por más que el monstruo fuese quemado vivo, el agravio quedará perpetuamente.

Los enfermos sexuales están al acecho, camuflados de la manera más astuta para que cuando divisen a sus víctimas, de un momento a otro, se dejen llevar por sus demonios imperceptiblemente. Están disfrazados de todo, por ejemplo, pueden vestirse con hábitos, calzar enormes mitras sobre sus cabezas, llevar una cruz colgando de sus nucas, y pararse en un púlpito a repetir citas bíblicas que no practican porque son totalmente ajenas a ellos.

Sacerdotes perversos que sacian lo que sus retorcidas mentes logran concebir corrompiendo a menores que, abusando de su condición de ‘padrecitos’, da rienda suelta a la suciedad de su ser.

Donde se supone que uno va para buscar refugio, consuelo, ayuda espiritual, a Dios; se da con la sorpresa que el encargado no es más que un bastardo de Satán. ¿Que ya ni en las iglesias podemos estar a salvo? ¡Por Dios!, a dónde vamos a parar. Esta ‘casa de oración’ se ha convertido en uno de los lugares más peligrosos para los niños, donde, sin exagerar porque es cierto, pueden salir ultrajados sexualmente.

Se podría decir que no son todos los curas; pero ¿qué espera la Iglesia Católica para sancionar drásticamente a esta gente?, -si es que aún se le puede llamar así-. Me pregunto: ¿Los han separado, siquiera, de sus cargos? El que se supone que es el ‘representante’ del Altísimo en la tierra ¿se ha pronunciado para condenar estos actos, para repudiar a los involucrados y solidarizarse con las víctimas colaborando con ellas en sus denuncias? No lo creo. Continúa sentado en su sillón, seguramente muy cómodo y con la panza llena; con su cetro de oro que le sirve para rascarse donde no alcanza, disfrutando de lo que le queda de vida de la manera más suntuosa que se pueda imaginar. Como no pasara nada, sigue amenazándonos con que el cuento que Dios nos va castigar si no obedecemos lo que la iglesia nos ordena que hagamos.

Y si eso no fuese suficiente, hay otras denuncias que señalan la existencia de una red de prostitución homosexual. Sí, allí, pues, en la misma ‘santa sede’. Qué escándalo.

Si fuese católico me estreñiría de vergüenza al saber que mi líder religioso da muestras de amparar delitos sexuales en agravio de niños. Es ahora cuando me conforto de no compartir sus mismos dogmas.

Y en nuestro medio, ¿qué dice la mayor autoridad del clero católico en el Perú, Juan Luis Cipriani, sobre estos temas? Pues, nada. Prefiere meterse en discusiones más interesantes para él. Claro, le gusta estar intercambiando palabras con funcionarios del gobierno sobre pastillas, incluir en sus sermones sobre cómo no dejarnos influir por gobiernos extranjeros, defendiendo las cuotas que le corresponde por parte del Estado, o criticando los candidatos que cuestionan su autoridad. Tiene temas más importantes por los cuales luchar, claaaro, defendiendo siempre los intereses de sus feligreses. Todo en nombre de Dios. Sí, como no.

A dónde iremos a parar…

Nota: Solo me queda pedir, que no los dejes caer en tentación (a los curas violadores), y nos libre de todo mal (en especial de los que visten sotana). Amén.


Atte.:J.Bayardo Chata Pacoricona.

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viernes, 16 de abril de 2010

En venta.


¿Cuánto me das por él? Está nuevo, prácticamente nuevo. Son pocas las ocasiones en las que se le dio uso, pero igual, por breves momento. Es una ganga, vamos, no dejes pasar esta única oportunidad, llévatelo. Tiene sus partes completas, accesorios y todo, no le falta nada. Está conforme y en perfecto funcionamiento. Además las piezas son originales, tal como fue sacado de fábrica. Y eso incluye a la alarma. Ninguna mano extraña tuvo acceso a su interior, el sistema central se encuentra enteramente incólume. No necesita ni mantenimiento, ni lo necesitará por mucho tiempo, porque acabo de realizarlo hace poco, yo mismo de encargué de eso, personalmente. Pero nada interino, sólo se trató de la limpieza, pulida y aceitada, todo superficial. Por los documentos ni se preocupe, el papeleo, en lo que le concierne, está en regla; además, se encuentra inscrito en el registro correspondiente, conjuntamente con el seguro; así que, por lo legal, no tiene por qué preocuparse. El trámite de traslado de propiedad no es complicado, bastará con comparecer ante un notario y listo. Una firmita por aquí y otra por allá, y llegará a ser la absoluta dueña de esta maravilla. No podrá negar que el precio es de regalo. No habrá lugar donde le propongan una oferta mejor que la que le doy; y no se olvide que es sólo por hoy. No la deje pasar, usted. Ah, me olvidaba mencionárselo, si se lo lleva, le damos una garantía de por vida. Ya no tendrá de qué temer. Qué más le puedo brindar. Bueno, ya, si eso le parece poco, con esto no puede rechazarme. Por tratarse de usted, le ofrezco mi corazón a… ¡A cambio de una sonrisa suya! Qué dice. ¿Cerramos el trato? ¡VENDIDA! Aquí tiene su boleta. Gracias por su compra.

Imagen: Lowon.

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sábado, 10 de abril de 2010

Y.. ¿qué quiere la mujer?


Esta es la clásica pregunta que desde décadas ha circulado en el ámbito psicoanalítico intentando responder qué es aquello que más motiva y mueve las fuerzas pulsionales de lo femenino y hacia dónde se dirige su principal intención de vida. La respuesta, durante años, fue desmoralizante. Pero, hoy, ya tenemos esbozos que van dando luz a esta trascendental pregunta. Primero, aceptaremos que no hay una única intención. Veámoslo.

En un comienzo, tener esposo, hijos y cuidar su familia aparecía como “la felicidad”, era el deseo, pero se vio que este trueque por lo fálico no resultó ser lo que más quería. Pronto se descubre que “el deseo de no ser abandonada” podía ser el eje de su vida. Pero este pedido no aclara el sentido de ese miedo. ¿Protegerla de quién? ¿De la soledad o de ella misma? De esto último nace también otra pregunta: ¿No será que lo que ella quiere es protegerse de la tentación de una nueva pasión? Esto se observa en las distintas historias de amores femeninos revisados.

Finalmente, encontramos otro destino de amor: “el amor loco”, el amor que mata o se mata, que se explica con los tantos suicidios y homicidios luego de un abandono. Cuatro destinos válidos, pero ninguna certeza. Mejor seguir pensando que su manera de gozar puede ser otra no tan vinculada a la experiencia fálica, sino a una experiencia oceánica, menos torpemente masculina, algo mística y que pasa más por la ternura.

Imagen:Lowon
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martes, 6 de abril de 2010

Gracias… totales.


En momentos de felicidad, como estos, se me viene a la mente una frase que siempre me acompaña, que: “Si no fuera por Él, yo no estaría aquí”, y le doy gracias por eso.

Gracias por los años que llevo pisando este mundo, que aunque parezcan pocos días, fueron muchas y diversas las experiencias vividas. Gracias por llenar mis pulmones del milagro de la vida, la vid de la cual soy afortunado de recibirla. Gracias por ponerme en el camino a tan esplendidas personas, que quizá no sea digno de conocerlas, y que por Su gracia tengo el placer de estamparlas en mi memoria. Gracias, también, por darme el aliento y la voz para dirigirme a los que ahora me rodean, así expresarle el respeto, el aprecio y el cariño que tengo por cada uno de ustedes, afectos que les expreso de la manera más sincera.

Gracias por el poder de ver, así distinguirlos y apreciar su belleza y simpatía; por el poder de escuchar las palabras que emiten, sus saludos y sus risas; por darme la sensibilidad en la piel, percibiendo su presencia con un estrechar de manos y su calor con cada abrazo que enlazamos; por la facultad se aspirar los aromas y sabores de una existencia, que si bien no es azúcar pura, vale la pena endulzarla poniendo de cada uno de sí una cucharadita de dulzura.

La vida es un obsequio divino de la cual no tenemos entera potestad, y que se nos puede ser reclamada en cualquier momento con una entera libertad; porque es cierto eso de que nacemos cuando no sabemos y morimos cuando no queremos, en tal razón, pueda no haber un mañana, es por eso que les agradezco infinitamente a ustedes aprovechando de las circunstancias y de este tiempo que disponemos.

Imagen: LOWON.
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domingo, 4 de abril de 2010

Ricky, te perdimos.


Nos estamos extinguiendo. Cada día nosotros somos menos y ellos (o ellas) son más. Una nueva revelación llego a los oídos del mundo de algo que ya, desde hace años, se sospechaba. El hecho de decirle al mundo que se salió del clóset, no sé si calificarlo como un acto de valentía; aunque para hacer tal afirmación a los cuatro vientos, debe ser algo realmente difícil, no los sé. Te arriesgas a lucir una etiqueta sobre tu frente que te señala ante los demás la naturaleza de tu ser. Ser mirado de otra manera, distinta, señalado con el índice de los ojos de la sociedad.

Ahora, creo que esta cuestión de auto aceptación se está convirtiendo en el acto principal del show que cada persona pública lleva como vida. ¿Qué es lo que lleva a una persona a manifestar abiertamente las ‘preferencias’ sexuales que se tiene? ¿Sosiego? Podrías ser la búsqueda de la paz interior, estar bien consigo mismo; ¿llamar la atención?, que todas las miradas y opiniones estén dirigidos hacia su persona.

Todo este desahogo del cantante, estimula a que las conductas homosexuales sean exhibidas sin más recato, y, lo que debería permanecer en el ámbito íntimo, quede expuesta. Se arrancan las cortinas a una cuestión totalmente personal.

Yo, como cada persona, tengo mi posición con respecto a este tema. Mi postura es simple, que estoy totalmente convencido de existencia de una dualidad sexual única: varón y mujer. No negaré que me siento fastidiado por la existencia de la comunidad gay. No tengo nada contra ell@s. Tienen derecho de creerse los que quieran. Pero ¿por qué compartirlo con los demás? Estas inclinaciones son obvias. No es necesario el destape público, y gritar a todo pulmón “¡soy gay!”.

Una sugerencia, por favor, cuando tengas conductas descuadernadas (uno nunca sabe), evítate de convidar esta información. Deja ese mundo sólo para tu disfrute personal; guarda la llave del clóset en lo más profundo de ti. Es lo mejor, para todos.

Imagen: LOWON

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sábado, 6 de marzo de 2010

Es una mujer.


Voy a dejar de lado mi naturaleza machista, para exponer lo siguiente:

La que golpea con furia, reventándole la mitra a la contrincante que se ponga en su delante, dando las mejores muestras de la fuerza y coraje de su género; que no se aminala al encajar ganchos, zurdazos, y derechazos, con guantes que sólo podían ser calzados por varones; dejando bien en claro que, como campeona mundial, no es más parte del denominado ‘sexo débil’… es una mujer.

Señoritas que con grandes saltos y mates demoledores, hacen que volvamos a gritar: “punto para Perú”; logran que revivamos los laureles que en antaño solíamos conseguir… son mujeres.

La que con una tabla bajo sus pies, se desliza por el mar como si surcara los cielos; ligera y delicada como una pluma, va sorteando las más hostiles olas con la magistral destreza propia de ella. Que levanta trofeos cubriéndola por la bicolor, demostrándonos el producto de la disciplina y perseverancia… es una mujer.

Las que lograron ocupar una butaca en los estudios Kodak esperando levantar la dorada estatuilla, con la posibilidad de, por primera vez en nuestra historia, ponerle un chullo al Oscar… son mujeres.

El personaje de literatura favorito que me enamora cada vez que la veo entre página y página; la que me cautiva secretamente mientras la veo desfilar altanera por letras, con la agresividad de su hablar y lo tenue de su feminidad… es una mujer.

La voz periodística que sintonizo cada tarde en el dial, cuya inteligencia se puntualiza con las preguntas que formula; así también, con cada artículo que su agudo criterio se dispone a disparar… es una mujer.

La doctora que me regaña por lo infantil de mi comportamiento, que con sus discursos y gritos hace que la respete y se gane mi admiración, y con cada sermón aprendo la complejidad de la personalidad humana, haciéndome comprender la conducta de los demás y, por supuesto, la mía… es una mujer.

La persona que madruga para que, cuando despertemos, encontramos listo el desayuno calientito y delicioso, todas las mañanas, con la pizca justa de amor y condimentado con gusto y paciencia; la que cuando niños, mecidos en sus brazos, succionábamos de sus pechos la ternura y el cariño, el sosiego y placer de sentirnos seguros y queridos por alguien que, aparte de regalarnos la vida, nos ofrece su cobijo y su presencia para cuando nos sintamos abrumados por la soledad, la angustia y el dolor. La que cuando enfermos acude sin espera, presta a brindarnos lo mejor de ella, que con caricias y besos alivia nuestra aflicción y congoja… es una mujer.

Las que logran que cometamos locuras y desestabilizan nuestros cimientos con tan solo sonreír, nos eleva por encima de la imaginación invitándonos a pasarnos la vida contando las pestañas que coronan sus fascinantes ojos; que nos limitan a pensar que no hay más mundo que el suelo por dónde caminan, echando a los vientos esporas que nos embriaga dándonos certeza de la existencia de los ángeles… claro que sí, ¡son mujeres!

En su día, una loa para quienes conforman nuestro jardín: TODAS ELLAS.


Nota: El contenido de este documento quedará sin efecto en el transcurso de las siguientes 48 horas de su publicación. Gracias.



Imagen: LOWON
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lunes, 22 de febrero de 2010

A mí con cuentos.

Se cogía un lado de cabeza con la diestra, con el codo apoyado en la mesa; sus ojos estaban cerrados. La veía mal, cansada, medio enferma. Ah, claro, sus pastillas. Los busqué inmediatamente, debían estar en el cajón de la mesita de noche de mamá. Aquí están. Corrí a alcanzárselas. Toma, mami. Le acerqué una tacita con agua. Para que se te pase el dolor de cabeza, con agüita más. Se me quedo viendo, algo extrañada. Me recibió las pastillas y el agua que le ofrecía. Finalmente sonrió. No era una sonrisa de agradecimiento, sino una cargada de hilaridad, como si hubiese cometido una ocurrencia. Gracias, hijito. Me abrazó, aún riendo.

Algunos años después de aquella escena, caí en cuenta de cuál era el motivo de su risa para conmigo. Ella creía que un niño –seis años en ese entonces- no podía entender una explicación acerca de para qué, realmente, servían esas pastillas. Cuando recuerdo ese momento, lo hago con cierta… vergüenza, que se convierte en cólera. Cómo pude ser tan ingenuo, tan estúpido.

Me daba curiosidad la estricta continuidad con que se tomaba una píldora diaria; creo que hasta más. Noté también que tenía varias tabletas, montones de ellas escondidas en su cómoda, muchas. Siempre, después del almuerzo, día tras día, mes tras mes, ininterrumpidos. Llegaba del colegio y la tableta, al lado de una taza, me esperaban sobre la mesa. Uno de esos días, me atreví a preguntarle. Son para el dolor de cabeza, hijito. Si me duele, me tomo uno y se me pasa. Le creí. Ahora, lamento haberlo hecho. ¿Qué tan difícil era decirme la verdad? Por miedo, vergüenza, o no sabias cómo. ¿Por qué? Son pastillas anticonceptivas, pepito, me las tomo para no tener hijos.

Algo tan simple. Sí, ese era su verdadero nombre: pastillas an-ti-con-cep-ti-vas, no ‘pastillas para el dolor de cabeza'. Debiste decirme, mami, ¿por qué no lo hiciste? Acaso temías que te iba preguntar la interrogante más ‘incomoda’ que tienen que sortear los padres, alguna vez, frente a sus hijos: ¿De dónde vienen los bebes? Nunca se me habría pasado por la cabeza hacerte pasar por un rato así -enrojecer, sudar, tartamudear, toser- tratando de que me expliques en qué consiste la reproducción humana. Además, tampoco quería que me faltases el respeto narrándome el cuento de la cigüeña que entrega paquetes o de la abeja que anda picando a las mamis inflamándoles la barriga.


Para felicidad de todos -en especial para mí- existen, ahora, diversos medios, fuentes como la televisión, la radio, los libros, de dónde se puede conseguir información acerca del tema. Yo confío, sobretodo, en estos últimos. Gracias a páginas bien ilustradas, pude conocer contenidos tachados como tabú. Aparte, me libre de tener que escucharlos pronunciar ‘genitales’, ‘pene’, ‘vagina’, ‘relaciones sexuales’…, palabras que venidas de los padres de uno, no suenan nada agradables, haciendo de la conversación muy embarazosa, para ambos.

Ahora es mi hermano menor quien me aborda con sus inquietudes sobre sexualidad. Para no confundirlo, por la complejidad y delicadeza de la cuestión y para que tenga un amplio panorama, puse a su disposición los libros y folletos que a mí me ayudaron. Espero que sean suficientes para despejar sus dudas y se forme un buen y correcto concepto del sexo. Pero hay cosas que siempre se pasan y términos que son necesarios aclararle. A veces me agarra de improviso, mientras miramos la tele o en medio de una partida de casinos: “Hermano: ¿qué es orgasmo?, ¿qué es masturbación?, ¿qué es bisexual?, ¿qué es excitación?, ¿qué es…?”. La cosa es mantener la calma y ordenar bien las ideas. No cometeré los mismos errores de mis pas’. A ver, hmm…Pues, orgasmo es…


Iósiv Bado


Imagen: LOWON.

lunes, 15 de febrero de 2010

El día después del 14.


Ni un solo centavo en los bolcillos. Ya sabía que terminaría en este estado: estoy al borde de la prostitución. El trabajo de una semana se esfumó en unas cuantas horas. Carajo, creo que no llego a fin de mes. Como odio esa fecha, la odio. Y no hay manera de hacerse el loco, si por todos partes no escucho otra cosa; encima, con las insinuaciones e indirectas que me mandaba desde que comenzó el mes, era imposible fingir amnesia temporal. Ellas sí que disfrutan con la idea, están que se jalan de las greñas de impaciencia, qué bárbaro.

Desde temprano, el celular no paraba de timbrar; al final, no me quedó más que contestar. Tuve que alejar el auricular lejos de mí, parecía que no había logrado dormir, que las ansias le mordisqueaban las entrañas, ¡Vaya gritos que daba!, estaba fuera de sí. Y, como era de esperarse, con la misma voz melosa, que se reservaba para ocasiones como ésta, preguntó: Y, ¿a dónde vamos a ir? A ningún lado. ¿Ya me compraste mi regalo? No tengo plata. ¿Espero que no te haya costado mucho…? Si claro, como si quisiese que me lo arrojaras en la cara y arranques con uno de tus mentados berrinches. Me dieron unas ganas de contestarle así, pero me contuve; después de todo, no tiene la culpa de ser ella.

Debían darme el premio de la academia por la manera que mantuve sonriente durante toda la noche, a pesar de que por dentro me chorreaba de cansancio y sueño. Pucha, mis piernas quedaron como serpentinas. Por Dios, ¡qué manera de pedir! Que liiiindo, abrazó al peluche que, para mi desgracia, era el más grande y, en consecuencia, el más costoso. Maldito oso.

Hasta aquí pude aguantar, no doy más, fue mi último San Valentín. No, esperen… la semana que viene es su cumpleaños. M*&%$@!!!!
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Imagen: LOWON.

martes, 9 de febrero de 2010

Oído eterno a la música.



Luego de casi haberme dormido en clase, llego a casa con ganas de echarme a mis anchas sobre la cama. Mis pasos se muestran lerdos, los zapatos no hacen más que arrastrarse aburridos. El único estímulo que me alienta a continuar son un cuarto tibio, una taza de café caliente, una silla esponjosa y cómoda, y, el remedio para la fatiga: la voz risueña del Veco dejando escapar una porción de chistes. Las clases terminaban tarde y llegaba sólo para oír el final de su programa. En el Show del Veco: La hora del recreo, presentaba el relator de noticias. Los chistes, aunque malos o buenos, trataban de provocarte risa, incluso haciéndote cosquillas en las axilas para arrancarte la más ligera sonrisita. Los de Brutolandia, los machistas, de suegras, eran los mejores. Eran… Esta noche no sé… no será igual.

La facilidad con que conseguía comunicación con periodistas internacionales para pedir sus cometarios, era increíble; pareciera como si se conociera con todo profesional renombrado que conociera de deporte. Era un verdadero honor para quien escuchase su voz saliendo del programa de don Emilio. Se conocía los deportes al derecho y al revés, todos, no sólo el fútbol. Tampoco se limitaba sólo a comunicar resultados deportivos; los comentaba, interpretaba y predecía, y vaya forma poética de hacerlo. Cada palabra al aire era literatura. Recitaba definiciones, explicaciones, y si así hablaba, no me imagino cómo será su pluma. Todo un bate.
Como todo gran hombre, dejó huella por donde pasó. Respetado, querido y admirado por sus colegas, dentro y fuera del país. Lo copioso de sus conocimientos fue disperso por la patria para el deleite de los amantes del deporte.

Aunque oriundo de los lares charrúas, se afilió peruano. Supo sentirse rojo y blanco hasta por encima que cualquiera de los nacidos en esta tierra. Mientras otros desean huir del país, él optó por quedarse y hacerse peruano y, porque no decirlo, morir peruano.

Sé que para él no vale de nada lo que ahora se habla de su persona, en cambio para nosotros todas sus palabras quedaran presentes en la mente de quieres disfrutamos de su palabra.
Oído a la música, señor Veco.

"Es definitivo, yo ya no me voy, incluso ya tengo reservada cama en el "Parque del Recuerdo" de Lurín, donde está enterrada mi señora, ahí está Lolo Fernández, está Toto Terry, Juan Joya, así que de noche vamos a conversar largo y tendido, más tendidos que nunca (risas)" . "El Veco"


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Imagen: RPP.