No digas te vas a poner a llorar. Qué tienes, ya estás viejo ya. Como si fuera gran cosa. Hay tanta gente que lo está pasando peor que tú. Debería darte vergüenza llorar por pequeñeces. Te estuve advirtiendo desde principios de mes, pero, tú, terco, no me entendiste, o no quisiste entender. Sécate la cara, se te va a maltratar los cachetes. Fuerza, pues, muchacho, valiente. Acaso necesariamente tienes que estar ‘feliz, feliz’ a cabalidad. No existe un día en el que uno se sienta con una dicha absoluta. Siempre se van presentar cosas que bien nos hace enojar o llorar. Yo prefería estar iracundo que triste. Toma, suénate la nariz. Así es la vida, ya debería estar acostumbrado a ella. Es sólo un nombre, no una regla que deba cumplirse; es una etiqueta comercial, un logotipo que atrae a incautos y los envuelve, los manipula. La gente se deja llevar por un ánimo cursi e irracional. No comprendo porque te dejaste arrastrar también, si te expliqué. Conversamos sobre esto, sí o no. Te dije, bien claro, que no te ilusionaras por gusto, que no te estés imaginado la noche perfecta. Todos contentos, en casa, tomado chocolatito caliente; riendo, con el ambiente musical de fondo; sentados festejando la Noche Buena. Eso es una utopía, simplemente eso. Te dije que nunca pasaría, y que esperaras lo que se viniera y te conformaras con ello. Acaso no te lo dije. Si lo sabré yo... Supongo que es por tus años que no tomaste bien en cuenta lo que hablamos. Me haces recordar a mí mismo, cuando tenía tu edad. Sí, me recuerdas lo tonto que también fui entonces. Quería que no pasaras por lo mismo, por lo que pasé. Los niños son tan fantaseadores. Me dan lástima. No saben que al llegar la noche de navidad, tal vez no haya nada frente a ellos esperándolos. ¿Y qué hacen? Se ponen a llorar, como tú. O tal vez sus padres no están con ellos, o estén, pero riñendo, o quién sabe, algo más, sacándose la mugre. Macho, pues. Mira, me sobró un pedazo de Sublime. Toma, aquí está. Cómetelo, te hará bien. ¿Mejor? Uy, ya está goteando, hay que apurarse. Termino de llevar estas cajas y nos vamos. Hum… ¿te gustaría ir a la plaza a pasear un rato? Pero primero te tranquilizas, o no vamos. Yo no camino con llorones. Ponte bien ese chullo. Va caer un aguacero de melas, el cielo está bien negro.
7
Imagen: LOWON.
No hay comentarios:
Publicar un comentario